“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” Filipenses 4: 7

Filipenses 4:7 nos recuerda que la paz de Dios guarda nuestros corazones y nuestras mentes. La ansiedad, la preocupación y el estrés pueden ser abrumadores, pero es importante recordar que nuestro Dios es un Dios de paz y quiere que nosotros y nuestros hijos experimentemos esa paz. Él también quiere que le demos nuestras ansiedades. Sepa que no está luchando solo en esta batalla y recuerde que nuestro Dios es más fuerte y más grande que cualquier preocupación que podamos encontrar.

Sabemos que se requiere un cierto nivel de preocupación y estrés en la vida de un niño. Seguramente se encuentra enfrentando circunstancias nuevas, desafíos nuevos y expectativas nuevas, y todas estas situaciones vienen con un nivel de estrés que hace que el niño pueda afrontar estas experiencias. Sin embargo, debemos ser capaces de identificar los niveles de estrés poco saludables que pueden convertirse en ansiedad. Sería genial poder tener un check-list general para poder revisar y tener respuestas definitivas, pero todos los niños son diferentes y cada uno manejan el estrés y la ansiedad de manera diferente.

La ansiedad, la preocupación y el miedo pueden provenir de muchos lugares diferentes. La genética, el entorno, la personalidad y las experiencias pueden influir en la forma en que un niño reacciona a diferentes situaciones. Esperamos que esto le brinde un poco de tranquilidad al saber que las preocupaciones de su hijo no dependen solo de usted, ni necesariamente sea usted la causa de sus sentimientos o la razón por la que actúa fuera de si. Sin embargo, dicho esto, su reacción hacia ellos y hacia sus preocupaciones será fundamental en la forma en que procedan de aquí en adelante.

¿CÓMO EQUIPAMOS A NUESTROS HIJOS PARA LUCHAR CONTRA LA PREOCUPACIÓN Y POR SU TRANQUILIDAD?

Existen muchos recursos pero hemos compilado algunos prácticos para que pueda equipar a su hijo y apoyarlo en el manejo de la preocupación y la ansiedad. Hemos desglosado estos recursos en herramientas dos tipos: para ” el antes ” y “el durante”.

Las herramientas para “el antes” se concentran en combatir preventivamente las preocupaciones de su hijo y crear el mejor ambiente posible. Las herramientas para “el durante” son más precisas en el momento en puede ver que el “motor de preocupaciones” de su hijo está acelerando. Sepa que no todas estas herramientas funcionarán para todas las familias, pruébelas, vea a qué responde mejor su hijo, pero no sienta la presión de probarlas todas en el momento.

Herramientas Para “El Antes”

Espacio.

Conceda espacios en la vida de su hijo y en la de su familia. Un horario lleno de actividades no es la mejor opción para todos los niños. Su hijo necesitan tiempo y espacio para descansar y procesar, algunos niños necesitan más que otros, y algunas etapas requerirán más espacio que otras.

Emociones.

Los niños sienten muchas emociones, pero no siempre tienen las herramientas para expresarlas. ¡Ahí es donde entramos nosotros! Ayude a su niño a verbalizar y expresar emociones poniéndole nombres reales a estas, intente usar una “tabla de sentimientos”. Discuta las emociones de los personajes en libros y películas. Valide los sentimientos de su hijo, incluso si no los comprende. Recuerde que los sentimientos no son motivo de disciplina, pero actuar de manera inapropiada a partir de esos sentimientos sí lo es. También queremos usar palabras apropiadas. Queremos tener cuidado al usar términos como “ataque de pánico” o “depresión”; estos son problemas reales con los que ciertamente se enfrentan algunos niños, pero no queremos que los niños piensen que tienen que usar palabras grandes para llamar nuestra atención.

Modelo:

Bríndele oportunidades de verlo fallar y luego practique incentivar la reflexión. Muéstrele cómo se llega a una resolución. Esto les muestra que el fracaso es una parte normal de la vida y no el fin del mundo. También puede tomarse el tiempo para hablar de sus propias emociones en diferentes situaciones, tanto buenas como malas.

Confianza:

Desarrolle en su hijo la confianza en él mismo, en las personas que lo rodean y en Dios. Celebre los éxitos pequeños. Encuentre oportunidades para que su hijo sea bueno en alguna actividad con regularidad, ya sea el arte, la música, la cocina o un deporte. Dele a su hijo tareas apropiadas para su edad y luego permítale hacerlas solo (aún si sabe que usted puede hacerlo más rápido y mejor). Replantéele la ansiedad y diríjala positivamente; por ejemplo, si su hijo tiene miedo a las situaciones nuevas, replantéele que es  un niño muy conscientes y cuidadosos.

Herramientas Para “El Durante”

Práctica.

Practique estas técnicas cuando su hijo esté tranquilo, antes de que sus preocupaciones comiencen a “acelerarse”. De esta manera, pueden concentrarse únicamente en lo que está haciendo, en lugar de luchar contra la forma en que su cerebro y cuerpo lo hace sentir.

Preparación.

Anticipe los factores desencadenantes o situaciones que causan preocupación en la vida de su hijo. Prepárese, piense en las palabras o frases que podría decir y las formas en que puede reaccionar ante su hijo. Trate de estar en el espacio mental más tranquilo posible. Tómese el tiempo para preparar a su hijo a las situaciones que lo están afectando, si sabe que un evento determinado es una lucha cada semana, haga un simulacro con su hijo anticipadamente, cuando ese evento no sea una amenaza inmediata.

Juegos De Focalización.

Estas son algunas ideas para ayudar su hijo a reconectarse con la realidad y su entorno actual, y de la misma manera, desconectarse de la ansiedad que sienten. Estas ideas se pueden usar con niños en edad preescolar hasta con  adultos, siempre y cuando se presente de la manera correcta.

  • 5-4-3-2-1: Nombra 5 cosas que ves, 4 cosas que escuchas, 3 cosas que hueles, 2 cosas que tocas y 1 cosa que pruebas en el momento.
  • Letras: Elija una letra y encuentre todo en la habitación que comience con esa letra o piense en una lista de animales o países que comiencen con esa letra.
  • Números: Cuente en retroceso del 100 al 0, de 5 en 5 o recite datos de multiplicación en su cabeza.
  • Escrituras: Memorice las Escrituras y recítelas o escríbalas. Si su hijo necesita un componente físico, agregue movimientos.
  • Respiración cuadrada: Dibuje un cuadrado imaginario en su pierna. Comience con una línea e inhale durante cuatro segundos, haga una pausa mientras dibuja la siguiente línea durante cuatro segundos, exhale mientras dibuja la siguiente línea durante cuatro segundos y luego cierre el cuadrado y haga una pausa durante cuatro segundos. Repita.

Establezca Un Lugar Tranquilo.

Algunos niños guardan toda su ansiedad para cuando llegan al hogar. Si ese es el caso con su hijo, ayúdelo a crear un lugar tranquilo en su casa. Pida la opinión de su hijo, pregúntele! Cual es ese lugar donde él se siente cómodo, fuera del alcance de los hermanos. Incluso podría ser afuera; de ser así, coloque herramientas allí para ayudar a su hijo a calmarse, como papel y crayones, plastilina, pintura, música, una almohada para golpear, un álbum de fotos de personas o lugares que él ama, hasta un póster con indicaciones de estiramiento pueden ser buenas opciones.

¿Qué Sucede Si Usted Siente Que Su Hijo Necesita Más Ayuda?

Si ha intentado manejar las preocupaciones y la ansiedad de su hijo en casa y aún siente que sigue llegando a un callejón sin salida, puede ser hora de traer a un consejero. Para algunas familias, funciona mejor que los padres y el niño se reúnan con el consejero, mientras que otros padres prefieren reunirse con un consejero por su cuenta y obtener técnicas y tácticas más específicas para su hijo. De cualquier manera, la incorporación de un consejero es otra herramienta que puede ser útil.

Por Maggie Bertram